Problemas respiratorios, temperatura y malestares nocturnos
Los problemas respiratorios, como congestión, tos o dificultad para respirar, pueden interrumpir el descanso y provocar despertares continuos. También es frecuente que la temperatura elevada, las infecciones y distintos malestares físicos afecten la capacidad del niño para dormir profundamente. Cuando estos síntomas se presentan de manera repetida, pueden convertirse en molestias recurrentes que alteren la rutina familiar y el bienestar infantil.